FUEROS, PROSCRIPCIÓN Y OTRAS HIERBAS
Estamos asistiendo a jornadas llenas de acciones políticas significativas.
Por un lado la anticipación estratégica de la ex presidenta al anunciar la intención de su candidatura a legisladora provincial. La ambición desmedida de poder eterno para quien habiendo alcanzado la máxima magistratura de la Nación intentó refugiarse en un cargo provincial. Casi como si un papa volviera a la parroquia del pueblo.
Por otra parte una Justicia que tardó una eternidad en definir lo que finalmente fue una doble condena determinada en dos instancias procesales previas y luego ratificada por la corte Suprema.
Pero ahora aparece la desinformación cívica, que no es casual, viene sembrada desde hace mucho tiempo y con intencionalidad por distintos gobiernos.
¿Qué son los fueros y qué es la proscripción?
En los artículos 68 y 69 de la Constitución Nacional se hace referencia a los fueros. Queda claro en el primero de ellos que los fueros son aplicables a las opiniones o discursos que emita un ciudadano en su condición de legislador y no cuando medien motivos de otra índole. Y en el segundo se aclara que no podrá ser arrestado excepto que sea sorprendido in fraganti.
Ninguno de los dos casos es aplicable a la ex presidenta puesto que no es por sus opiniones que fue condenada sino por los delitos relacionados con actos de corrupción y lo que es más grave, cometidos contra el estado nacional.
Veamos ahora el tema de la proscripción. Se considera proscripto al que arbitrariamente se lo excluye de la condición de funcionario o de candidato a un cargo.
Tampoco es aplicable el término en este caso, puesto que no hay arbitrariedad alguna sino una doble sentencia judicial condenatoria con inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. Más claro, imposible.
En síntesis: no hay fueros; no hay proscripción. Hay un acto de justicia. Esperemos que habida cuenta de los procesos judiciales restantes se produzca la devolución de los bienes producto de los delitos imputados a ella y a sus cómplices
Es importante clarificar conceptos, que mal usados, pueden conducir a errores históricos imperdonables.
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