139.- EXALTACIÓN DE LA PERSONALIDAD
Cuando quien esto escribe era un niño
de los primeros grados primarios, una avalancha de topónimos invadió el
territorio argentino. Casi todo llevaba el nombre del Presidente de la Nación o
el de su difunta esposa. Calles, plazas, provincias, gobernaciones, ciudades,
capitales de provincia, edificios, obras públicas, hospitales y todo lo que se
pueda imaginar.
Hoy la historia se repite. La
exaltación de los personalismos ha llegado a escalas inadmisibles.
Y como coronación de tales desatinos,
se inauguran en la mismísima Casa Rosada retratos, incluyendo el de un ex
presidente extranjero que fue golpista y que luego instauró en su país un
gobierno pseudodemocrático autoritario y represor, con presos políticos
acallados tras las rejas.
Así estamos.
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