149.- PARA TODOS LOS HOMBRES DEL MUNDO

El mundo, conmovido, llora. Las fotos que se exhiben en las tapas de los periódicos y las imágenes de las redes sociales y de la TV hablan por sí solas. Un niño muerto que yace a orillas del mar y mareas humanas que se desplazan por carreteras o se hacinan en trenes detenidos.
Europa ha debido reaccionar.
Nuestro país que adhiere a la organización internacional que ampara a los refugiados hace silencio.
Hace poco tiempo, en uno de sus arrebatados monólogos la presidenta dijo que los degüellos eran una “puesta hollywoodense”. ¡Cuánta insensibilidad!
Los derechos humanos con los que el gobierno montó una de las más gigantescas usinas de publicidad, hacen agua por diversos flancos.
Los pueblos originarios reclaman derechos a pocas cuadras de la Casa Rosada y no son escuchados desde hace meses.
Hemos olvidado que la inmigración fue la que edificó en gran parte muestro país. Nuestros padres, abuelos y sus padres poblaron zonas enteras y abandonadas de nuestra patria y la transformaron en un vergel.
Hoy parecemos haber olvidado las sabias palabras de nuestra Constitución. En el artículo 20 se enuncia que los extranjeros gozan de todos los derechos de los ciudadanos y en el Preámbulo se afirma que esos derechos son “para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”.

Los emigrados del terror aguardan nuestros gestos. 

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