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APLAZOS
La Provincia de Buenos Aires
ha reformado el sistema de calificación de los alumnos, reinstalando en los
primeros grados el concepto de
“Insuficiente” y a partir de los siguientes niveles las notas de 1 a 10. Y además
ha reinstalado la entrega de los tradicionales “boletines” en reemplazo de las
“libretas de seguimiento”.
Hasta aquí, la noticia
objetiva. Vamos a su análisis.
La evaluación constituye
sólo una parte del proceso educativo. Lo que necesita el sistema de educación
argentino es una reforma integral, que abarque no sólo el aspecto visible como
el de las notas en un boletín sino la recuperación de la excelencia académica a
través de planes realistas que sirvan para sustentar esa exigencia de esfuerzo
implícita en el sistema reinstaurado.
Desde la década del 80 -
como se ve la decadencia no es nueva - se fue despojando el sistema educativo
de los premios al mérito: eliminación de los “cuadros de honor”, promociones
automáticas sin haber alcanzado los niveles satisfactorios, el reemplazo de las
calificaciones numéricas por un galimatías de letras que trataban de expresar
el alcance de los objetivos propuestos, la eliminación de los exámenes de
ingreso a los distintos niveles: medio, terciario, universitario.
En los países de mayor
exigencia, los alumnos deben rendir un examen al final de cada etapa y sólo de
acuerdo con los resultados obtenidos se los promueve a los inmediatos
superiores.
En nuestro país, en cambio
se consideró estigmatizante y discriminatorio el aplazo y ofensivos los premios
al mérito y al esfuerzo. Y en los últimos años el proceso se agravó
visiblemente.
Así estamos.
Pero no podemos dejar
de criticar la forma y el momento de los cambios efectuados. Un sistema de
calificaciones se aplica desde el comienzo de un ciclo lectivo y no desde la
mitad del mismo. Por otra parte, cambiar sólo eso parece un parche más a la ya
alicaída educación argentina.
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