167.- APLAZOS
La Provincia de Buenos Aires ha reformado el sistema de calificación de los alumnos, reinstalando en los primeros grados el concepto  de “Insuficiente” y a partir de los siguientes niveles las notas de 1 a 10. Y además ha reinstalado la entrega de los tradicionales “boletines” en reemplazo de las “libretas de seguimiento”.
Hasta aquí, la noticia objetiva. Vamos a su análisis.
La evaluación constituye sólo una parte del proceso educativo. Lo que necesita el sistema de educación argentino es una reforma integral, que abarque no sólo el aspecto visible como el de las notas en un boletín sino la recuperación de la excelencia académica a través de planes realistas que sirvan para sustentar esa exigencia de esfuerzo implícita en el sistema reinstaurado.
Desde la década del 80 - como se ve la decadencia no es nueva - se fue despojando el sistema educativo de los premios al mérito: eliminación de los “cuadros de honor”, promociones automáticas sin haber alcanzado los niveles satisfactorios, el reemplazo de las calificaciones numéricas por un galimatías de letras que trataban de expresar el alcance de los objetivos propuestos, la eliminación de los exámenes de ingreso a los distintos niveles: medio, terciario, universitario.
En los países de mayor exigencia, los alumnos deben rendir un examen al final de cada etapa y sólo de acuerdo con los resultados obtenidos se los promueve a los inmediatos superiores.
En nuestro país, en cambio se consideró estigmatizante y discriminatorio el aplazo y ofensivos los premios al mérito y al esfuerzo. Y en los últimos años el proceso se agravó visiblemente.
Así estamos.
Pero no podemos dejar de criticar la forma y el momento de los cambios efectuados. Un sistema de calificaciones se aplica desde el comienzo de un ciclo lectivo y no desde la mitad del mismo. Por otra parte, cambiar sólo eso parece un parche más a la ya alicaída educación argentina.

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