179.- DIÁLOGO

Las torpezas del gobierno y la improvisación ventajera del arco opositor lograron ponernos al borde de un eventual desborde de la situación.
El Poder Ejecutivo envió para ser tratado en sesiones extraordinarias un proyecto de reforma del impuesto a las ganancias. El error fue doble: en primer lugar era una oferta muy débil e insuficiente y en segundo lugar no tomar conciencia del número de diputados con que cuenta en el Congreso.
Por su parte, un extraño conglomerado opositor armó de la noche a la mañana un proyecto donde se acumulaban cifras más tentadoras a los ojos y bolsillos de los trabajadores y jubilados aportantes del impuesto. Pero contradiciendo el presupuesto nacional del 2017, aprobado pocos días antes, sumaba impuestos poco previsibles cuantitativamente (juegos de azar, renta financiera a plazos fijos)  y anulaba beneficios que habían sido otorgados a la actividad minera.
Esta suma explosiva hizo eclosión porque los gobernadores provinciales, previendo una disminución en su coparticipación de ingresos que erosionaría la capacidad de pago de sueldos y gastos de sus distritos, reaccionaron y dirigiéndose al Senado de la Nación lograron frenar el dictamen que transformaría en ley el famoso proyecto.
Con excelente actitud, los senadores (que justamente son representantes de las provincias y no del pueblo, como los diputados), invitaron al gobierno nacional a convocar con urgencia a una mesa de diálogo amplio (jefes de bloques, gobernadores, gremialistas, funcionarios del Ejecutivo) para lograr una contrapropuesta aceptable.
El diálogo se reinstaló en la República. Y eso suena alentador. 

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