192.- EL PUEBLO QUIERE SABER…

Suele decirse que en los albores de la Patria, aquel 25 de Mayo de 1810 el pueblo se reunió junto a las puertas del Cabildo reclamando “El pueblo quiere saber de qué se trata”.
Hoy, a casi 208 años de esa fecha, se repite la inquieta pregunta. ¿De qué se trata lo que se está decidiendo?
El 10 de diciembre de 2015 se anunció que se nos diría la verdad. Ocultar parte de la misma también es mentir.
Nadie que haya vivido informado durante los últimos años podrá negar que la situación recibida en ese momento hacía agua por varios flancos y que el barco de la Nación estaba cercano al naufragio.
Sin embargo la comunicación fue dada escuetamente, como a cuentagotas. Siguiendo las instrucciones de un extraño gurú al que muchos tildan de capaz, se brindó una edulcorada versión de optimismo. Hacer ganar elecciones no basta. La verdad tarde o temprano sale siempre a la luz.
Dentro de esas verdades figura la innegable recuperación de las instituciones republicanas. El Congreso pasó de ser un recinto de levantamanos automático a una  asamblea donde se discutieron y negociaron leyes necesarias. La Justicia se puso lentamente en marcha.
Pero la realidad económica fue disfrazada y el gasto público no sólo no se frenó sino que creció desenfrenadamente. El organigrama ministerial pasó a 23 cargos con sus respectivos cargos escalafonarios inferiores lo que nos lleva a cifras escalofriantes de funcionarios en todos los rangos.
Cierto es también que se iniciaron obras públicas fundamentales, tristemente demoradas por años (cloacas, pavimentos, rutas, hospitales,etc.). También cierto es que los altos subsidios a los servicios públicos mostraban tarifas absurdas por lo ínfimas en zonas como la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires mientras que en el interior se pagaban cifras mucho más altas por los mismos servicios.
Pero la realidad siempre termina golpeando a las puertas y se hace presente. Nos guste o no. En cualquier hogar en el que se gaste más de lo que ingresa, se terminará creando un déficit inevitable. Y ese déficit hay que pagarlo.
Y eso es lo que ha ocurrido en las últimas semanas.
Sólo esperamos que el hilo no termine –como suele ocurrir- cortándose por lo más delgado. Y que los recortes inevitables recaigan sobre los causantes de tal desbarajuste.
La ciudadanía una vez más espera ansiosa. Esta vez no lo hace frente al Cabildo de Buenos Aires. Pero sí quiere saber de qué se trata

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