197.- ¿CAMBIEMOS?
En el
2015 la gente votó por un cambio. En el 2017 ratificó esa decisión como
brindando un crédito adicional a pesar de los errores que en parte eran
comprensibles y en vario casos, rectificados.
Los
episodios de las últimas semanas y las decisiones emitidas hoy provocan una
catarata de desilusiones.
Se
habló de reestructuración de los ministerios. Sólo se mostró una serie de
enroques y rotaciones absurdas. Excepto dos nombres, todos los demás son los
mismos. La diferencia es que una mínima parte de funcionarios cobrarán unos
pocos pesos menos y que su sello no dirá MINISTRO sino SECRETARIO. Un pleno
acto de gatopardismo. Cambiar para que nada cambie.
Por
otra parte y como solución a los problemas de déficit se reestablecen
retenciones que en el 2008 se criticaron –con razón- a voz en cuello. Algo está fallando. El doble
discurso de los que las defienden ahora no resiste. Si nos parecían mal antes,
deben seguir pareciéndonos mal ahora.
¿Significa
esto que defendamos lo que ocurrió antes del 2016? De ninguna manera. Ahora hay
un Congreso que funciona con libertad de opinión y todas las voces se emiten
sin autocensuras.
Se
prometió un cambio integral del sistema tributario. Para que cada uno aporte en
la medida de sus ingresos y sus ganancias. ¿Se hizo? Simplemente NO.
El
pueblo sigue esperando la presentación de un plan económico. Lo único que hemos
escuchado son cifras ideales para llegar mágicamente al déficit cero. ¿Podemos
ilusionarnos cuando de una previsión de un 15% de inflación se pasó al anuncio
de un 42%?
Falta
un año y tres meses para la finalización constitucional de un mandato. La
ciudadanía sigue esperando la brújula que el gobierno parece haber perdido.
Buteraaa
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