212.- REFORMA JUDICIAL.
En
medio de una situación sanitaria inédita para el país y el mundo; en vísperas
de una catástrofe comercial, financiera y económica sin precedentes; en un
período en el que la Educación está paralizada aunque se pretenda minimizar sus
consecuencias y con una situación de inseguridad creciente, al Gobierno
Nacional no se le ocurre mejor cosa que intentar la reforma del Poder Judicial.
Lo que
habría que lograr es que la Justicia funcione de acuerdo con lo que estipula la
Constitución Nacional y no reformarla con un pretendido esquema de objetivos
dudosos.
La
función principal de la Corte Suprema es ocuparse del cumplimiento cabal de los
preceptos constitucionales, tal como se expresa taxativamente en el Artículo
116 de la Ley Fundamental. Dichas funciones no se solucionan con la ampliación
arbitraria del número de integrantes ni con la creación de salas especiales
para cada fuero, pues para ello están los Tribunales y Cámaras ya existentes.
Por
otra parte, se pretende transparentar la decisión con la creación de una
Comisión asesora de dudosa, por no decir inexistente, imparcialidad de
criterios.
Finalmente,
¿se ha pensado en el presupuesto que deberá necesitarse para la implementación
de tan delirante aumento del gasto público, en momentos de crisis como la que
transitamos por enésima vez? En definitiva un proyecto como mínimo, inoportuno.
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