215.- ¿HAY NACIÓN?
Estamos viviendo momentos de zozobra. Nuestra Nación está organizada sobre la base de las declaraciones establecidas en la Constitución Nacional. De acuerdo con esos preceptos básicos nuestra forma de gobierno adoptada es la representativa, republicana y federal.
En la segunda parte de esta Ley Fundamental se establece taxativamente que el Gobierno Federal está integrado por tres Poderes: el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial. Cada uno de ellos con sus atribuciones específicas y con normas de funcionamiento. En la reforma de 1994 se incorporó una sección dedicada al Ministerio Público como órgano independiente y con autonomía funcional y financiera.
Ahora bien, como ciudadanos comunes podemos reflexionar sobre el cabal funcionamiento de estos Poderes en la actualidad.
El Poder Legislativo ha dado muestra en los últimos meses de diversas irregularidades manifiestas. Un Senado en el que se cortan los micrófonos de senadores opositores en medio de sus exposiciones. Una Cámara de Diputados en la que se debaten temas elementales de funcionamiento con actitudes caprichosas tanto de los bloques oficialistas como opositores.
El Poder Ejecutivo se debate en aclarar a cada rato quién es el funcionario que ejerce la primera magistratura. Aclaración que no debería darse sino a través de los actos de gobierno.
El Poder Judicial funciona al ritmo de los vaivenes políticos y con procedimientos demorados hasta el hartazgo que permiten que los detenidos no reciban absolución o condena en tiempo y forma.
Y finalmente un Ministerio Público que se toma como botín partidario y donde sus integrantes se ven constantemente condicionados en su permanencia.
Ante este panorama preocupante, cabe una grave pregunta: ¿Hay Nación? Ojalá los hechos de futuro inmediato develen la incógnita a favor de la República.
PETICIONES, RECLAMOS Y MARCHAS No hay dudas sobre el derecho constitucional a peticionar a las autoridades (Art.14). Tampoco las hay con respecto a los reclamos de los distintos sectores sociales que sientan vulnerados sus derechos. Es cierto que los jubilados argentinos no cobran lo que merecerían. También es cierto que el tema tiene largo arrastre en el tiempo y que las distintas fórmulas aplicadas en los últimos 15 años terminaron siempre perjudicando de una u otra forma a los beneficiarios. Tampoco hay que olvidar que una expresidenta vetó el 82% móvil que el Congreso había votado. Ahora bien, los jubilados por consiguiente tienen el derecho a reclamar y quienes quieran adherir al reclamo pueden acompañarlos. De ahí a crear el caos generalizado, promover la violencia y destruir bienes hay gran distancia. El método aplicado el miércoles pasado no parece haber concluido y se prevé replicarlo. Lo que no entienden las cabezas ideológicas de estas reacciones y...
Debemos exigir el cumplimiento de la constitución y ser garantes de la misma. Se terminó el tiempo de mirar para otro lado.
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