232.- BALANCE

 

Cada final de ciclo requiere un análisis. El año cronológico nos impone el mismo y la inmediatez de la nueva etapa abre expectativas.

Lamentablemente los augurios no parecen propicios sobre todo si nos basamos en el período que finaliza.

La decadencia en todos los órdenes parece ser la imagen visible.

Nuestra clase política se ha preocupado especialmente de poner en evidencia los más fétidos valores morales.

La ciudadanía se siente usada en el sentido más negativo del término. Sólo cuando se necesitan los votos se le endulzan los oídos con reiterados cantos de sirena  en los que ya pocos creen.

Oficialismo y oposición han demostrado por igual lo poco que les interesan las leyes y su cumplimiento cabal.

Un Congreso Nacional que sólo se ocupa de contar con los votos, ya sea  con métodos legales o tramposos. Da lo mismo. Legislaturas provinciales que borran de un plumazo lo que hasta hace poco parecían principios republicanos esperanzadores. Una economía que funciona sin un plan previo y con parches sucesivos. Una presión impositiva que se torna insoportable. Políticos que practican descaradamente el transfuguismo.

En fin, un triste panorama para una república que en algún momento soñó con instituciones sanas regidas por la voluntad ciudadana.  

El nuevo año ya está entre nosotros. ¿Seremos capaces de capear el temporal?

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