234. CALIDAD vs. CANTIDAD

 

En dos artículos del capítulo de Declaraciones, derechos y garantías de la Constitución Nacional, el 5 y el 14, se hace referencia explícita a la Educación. En uno se establece que cada provincia deberá asegurar la administración de la educación primaria y en el otro se señala el derecho de enseñar y aprender.

En las últimas décadas se extendió por ley la obligatoriedad de la enseñanza desde los 4 años de edad, hasta el fin del nivel secundario. Obligatoriedad que por supuesto no se cumple estrictamente por diversos factores que no hacen al núcleo de esta nota.

Durante la presente semana se dio a conocer una propuesta del ministro nacional del área de aumentar una hora diaria a la actividad de las escuelas primarias. Simultáneamente se conocía un informe del Observatorio de Argentinos por la Educación en el que se anunciaba que sólo el 16% de los estudiantes finaliza el nivel medio de estudios en tiempo y forma.

El hecho de proponer el aumento de horas de clase diarias en el nivel primario muestra la brecha que existe entre la realidad escolar de los 24 distritos y el conocimiento cabal por parte de las autoridades de lo que ocurre en las aulas.

Agregar una hora por turno implica la extensión de la actividad, ya sea anticipando el ingreso de alumnos, docentes y personal no docente o posponiéndolo. No hay otra manera. Esto traerá aparejado, sin dudas, reclamos sindicales que, en este caso, serán lógicos. A mayor carga horaria correspondería mayor retribución.

Pero es desde el punto de vista pedagógico que la propuesta falla. Se cree erróneamente que aumentando el número de horas de clase se mejorará el rendimiento escolar. Se presenta así la disyuntiva entre cantidad versus calidad.

Preocupémonos por asegurar los contenidos, los saberes y esto traerá como consecuencia el retorno al camino de la excelencia educativa de la que tanto se habla pero que hace tanto tiempo hemos abandonado.

 


Comentarios

  1. De acuerdo total!!!el fondo del tema es la calidad,esa tan deteriorada en estos días.Para ello hay que retomar una formación docente de calidad.

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  2. No nos parecería mal si no supiéramos que los que ahora pretenden aparecer como abanderados de la educación son los que impidieron que hubiera clases durante dos años. No nos engañan. Es otra treta facilista con fines electorales. De otro modo, se acompañaría de una profunda y seria evaluación de las prioridades educacionales y de un mea culpa y advertencia a los que siguen usando a los chicos para sus fines espurios.

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