VOX POPULI, VOX DEI
Una
vez más, como en los últimos 40 años, Argentina volvió a elegir su Presidente.
Los
resultados no dejaron lugar a dudas: la ciudadanía decidió cambiar. Los
cimientos de la vieja política estaban resquebrajados. Hoy se derrumbaron.
La
tarea que deberá afrontar el nuevo gobierno a partir del inicio de su gestión
será ciclópea. Una economía destrozada; la política corrompida; la educación y
la salud públicas relegadas a su mínima expresión; la Justicia degradada; un
Congreso que sesionó en contadas oportunidades; en el aspecto internacional, un
aislamiento enfermizo de los países exitosos… en definitiva: la corrupción
instalada en los poderes públicos.
Con la
Constitución en mano y ésta como plataforma de gobierno, deberá iniciarse la
reconstrucción de la República, que
inevitablemente será dolorosa. Pero no hay otro camino.
Tanto
la coalición gobernante hasta hoy, como la que fuera la heterogénea oposición
visible, hoy también derrotada, han iniciado su desbande final. El sistema
político en su totalidad deberá reconfigurarse y seguramente lo hará sin
demoras. Ha quedado demostrado en las urnas que los rejuntes con fines
electorales no suman sino que restan credibilidad y apoyo. La debacle está ante
nuestros ojos.
Ahora,
el pueblo se ha expresado.
Y no olvidemos la frase latina: VOX POPULI, VOX DEI. La voz del pueblo es la voz de Dios.
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