91.- UNA UBICACIÓN VERGONZOSA EN EL RANKING EDUCATIVO INTERNACIONAL
En el artículo 14 de la Constitución se enumera como dos de los derechos inalienables de todos los habitantes de la Nación los de enseñar y aprender.
El nivel de formación en áreas fundamentales del saber de adolescentes de 15 años nos ha ubicado en un puesto degradante. El número 59 sobre 65 países evaluados. El índice es el conocido tradicionalmente con el nombre de evaluación PISA (por sus siglas en inglés: Program for International Student Assessment).
Dicho así, el resultado podría ser relativo, siempre y cuando todos los evaluados hubieran tenido una situación de excelencia. Pero eso no es así. Sobre 800 puntos Argentina obtuvo algo más de 300.
Hoy más que nunca, nuestra defensa a ultranza de la reivindicación de la maltratada Gramática. En una oportunidad, en medio de un curso del Profesorado de Castellano, Literatura y Latín, una alumna preguntó al recordado Profesor Julio Balderrama: “Profesor, ¿para qué sirve la sintaxis?” Esa pregunta doblemente terrible -pues provenía de una futura docente de Letras- recibió una rápida e inolvidable respuesta de Don Julio: “Señorita, sirve nada más y nada menos que para comprender un texto”.

Lamentablemente y en forma gradual los docentes han ido dejando de lado el aspecto gramatical, fundamentalmente el sintáctico. Creen que de esa manera podrán ocuparse de los cuatro saberes básicos –HABLAR/ESCUCHAR – ESCRIBIR/LEER- 
Se han preguntado acaso cómo se puede comprender un texto sin saber distinguir una causa de una consecuencia, una finalidad de una modalidad, una condición de una realidad y así sucesivamente... Todos esos pasos de la comprensión se adquieren a través de la Gramática y no por un proceso mágico o de alquimia.

Los nuevos planes de formación docente primaria relegan paulatinamente la inserción de los aspectos gramaticales en los diseños curriculares. Y lo grave es que el tema no arrancó ahora, viene dándose desde hace más de 20 años y seguirá profundizándose si no se toman medidas con urgencia.

 Téngase en cuenta que los resultados de los cambios educativos no se producen de un momento para otro. O sea que los jóvenes de 15 años evaluados en 2013 serán los dirigentes de la generación venidera. ¿Cuál será el futuro que nos depara esta situación? No es difícil deducirla.

La escala de responsabilidades no excluye a nadie: funcionarios, sindicalistas, educadores y los ex docentes que ven y vieron pasar estas cosas a su lado sin hacer nada por revertirlas.


( Los cinco párrafos anteriores fueron extraídos de la Página “Gramática ¿SÍ o NO?” )

Con esto queremos significar que no podemos culpar sólo al gobierno actual por la situación. Es evidente que los resultados no son ocasionales. Sí podemos aportar con un urgente llamado a la reflexión para que se pongan en marcha los mecanismos necesarios para que esa reversión de la situación se concrete, si es que la Educación está entre las prioridades de gobernantes y gobernados.


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