125. POR UN PUÑADO DE DÓLARES
En la década del 60 se estrenó una película que fue el comienzo del western moderno. Se llamaba “Por un puñado de dólares” y dio lugar a un tríptico con los mismos personajes.
En nuestro país hemos tenido varios “revivals” de la saga. Muchos fueron los sindicalistas, políticos, funcionarios y mandatarios que se “vendieron” (algunos por dólares auténticos y otros por míseros “patacones”.
Lo que acabamos de vivir en la semana que finaliza actualiza la triste realidad. Por un nuevo e insólito capricho presidencial se ha otorgado la dádiva de no aplicar el impuesto a las ganancias en el medio aguinaldo de diciembre.
Eso sí, no serán todos los argentinos los favorecidos con tan magnánima medida. Quedan excluidos los jubilados y pensionados a quienes no les alcanza la aplicación del impuesto. Y eso porque sus miserables haberes no alcanzan la cifra desde la cual se aplica el descuento. Tampoco alcanzará el regalo oficial a quienes tengan haberes brutos superiores a los 35.000 $, cifra cada vez más frecuente en trabajadores y jubilados. Por supuesto que esa medida afecta la igualdad ante la ley que establece la Constitución Nacional.
Nada se dice de los legisladores y empleados judiciales a los que nunca se les efectúan descuentos por ese injusto y retrógrado impuesto al trabajo.
El 1° de enero de 2015 volveremos a poner los pies en la tierra y volveremos a tributar según una escala que no se actualiza desde hace ¡ catorce años !
Y los argentinos retornaremos a bajar la cabeza y pagar “ganancias” por nuestro quehacer diario.
¿Reaccionarán los legisladores replanteando integralmente el sistema tributario argentino? A no ser que volvamos a vendernos por un puñado de migajas.

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