126.- 2015…
Comienza un año lleno de incógnitas, como ocurre cada vez que el calendario nos hace notar el cambio.
Para los argentinos, esas incógnitas abren una etapa de ansiedad, de dudas, de decisiones pero también de esperanzas.
Algunos hechos se basan en certezas. El 10 de diciembre de 2015 cambiará por primera vez en doce años, el apellido de la familia gobernante.
Muchas y de variada índole serán las heridas que habrá que restaurar.
En lo político, habrá que recuperar nada menos que el funcionamiento de las instituciones de la República. La independencia de los tres Poderes Públicos: un Ejecutivo que dialogue en vez de monologar; un Legislativo autónomo, pensante y creativo reemplazando los levantamanos automáticos por legisladores dignos  y finalmente un Judicial absolutamente libre, ético e independiente.
En lo económico, habrá que volver a la realidad. Una realidad muy triste y cuya reparación será sin duda dolorosa. Pues al dejar de vivir en la burbuja de los datos falseados, las dádivas desmedidas y la dictadura de los cepos instalados, nos veremos obligados a reconocer que la inflación se ha comido el valor de la moneda y las reservas, de manera alarmante.
En lo social, habrá que mantener los alcances de los derechos válidos que han sido otorgados pero habrá que desbrozar las malezas, entre las cuales se encontrará un tejido absolutamente herido. Se ha perdido la dignidad del trabajo y el esfuerzo.  Se ha pretendido confundir derechos con regalos o dádivas. Un jubilado no gana más porque el gobierno lo dispone sino porque lo merece. Y en muchos casos se desoyen los fallos que así lo reconocen.
En educación, habrá que recrear el sistema del premio a la dedicación, al esfuerzo, al estudio. No basta con haber dedicado presupuestos más altos si el dinero se ha usado para menesteres no inherentes a la esencia de lo que en épocas no tan lejanas llevaron al país a lugares de excelencia en los niveles universitario, medio y primario de la organización educativa.
Así en todos los aspectos que hacen a la administración de la Nación. La salud, la seguridad de los ciudadanos, el resguardo de las fronteras por las que indiscriminadamente entran y salen traficantes de toda índole, el comercio interior y exterior que hoy mantiene hospitales sin insumos y repuestos básicos.
Y finalmente, la tarea que es abarcativa de todos estos aspectos: la pacificación de los argentinos. Que podamos discrepar sin agresiones, opinar sin censuras, respetar al periodismo libre.
Tarea ardua. No hay dudas. Votaremos. Elegiremos una vez más. Hay esperanzas pero sin nuestro pequeño aporte individual nada se conseguirá.
FELIZ 2015.

Comentarios

Entradas populares de este blog