131.- DUELO CÍVICO
Hoy fue sepultado el doctor Alberto Nisman. No hubo duelo nacional. No
era un actor; no era un cantante; no era un presidente extranjero. Era nada más
y nada menos que un fiscal de la República. Por eso hubo duelo cívico.
La gente que concurrió a su velatorio en la Ciudad de Buenos Aires y a
su sepelio en el cementerio en La Tablada no pudo entrar a ninguno de esos
ámbitos. Sin embargo se congregaron en señal de homenaje sin que nadie los haya
obligado a estar allí, con carteles, con flores, con su respeto. Sin que nadie
les reparta dinero ni choripanes. Sin que nadie los trasladara. Sólo los llevó
la necesidad imperiosa de reclamar Justicia. Sólo los unió la sensación de
estar presenciando la degradación acelerada de lo poco que queda de la
República y de nuestra ultrajada democracia.
Hoy, aunque no haya sido decretado, los ciudadanos estuvimos de duelo.
Ojalá la siembra iniciada por el Fiscal dé sus frutos y podamos conocer
la Verdad que hoy nos es vedada.
Esperemos que así sea. Por la República. ¡Hasta siempre Fiscal Nisman!
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