168.- LA LEY
El artículo 16 de la Constitución Nacional que nos rige establece: “La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre ni de nacimiento; no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley […].
Ante tamaña declaración, no cabría hacer ningún comentario complementario. Sin embargo es necesario recalcar el concepto de la “igualdad ante la ley”. Una de las garantías fundamentales que nos asisten es la de saber que la vara con la que se miden los actos de los ciudadanos es la misma y no habrá diferencias de tratamiento.
Lo que ha ocurrido en las últimas horas es vergonzoso y preocupante. Si un juez, en este caso del fuero federal, cita a un ciudadano a prestar declaración ante sí, ya sea con carácter testimonial o indagatorio, nadie puede negarse a cumplir esa orden. De lo contrario se estará en presencia de un incumplimiento inadmisible.
El Poder Judicial es uno de los tres pilares en los que se asienta el concepto de República. Si uno de ellos es burlado o desestimado, estaremos en serios problemas.
La señora Hebe de Bonafini ha incumplido la ley. Pero lo que es peor y más preocupante es que un gran número de seguidores se hayan complotado para resistir lo que no era otra cosa que una presentación para declarar. Y con un agravante: muchos de esos señores ocupan en la actualidad  una banca en el Congreso de la Nación y otros han ocupado cargos públicos. Vale decir que las mismas personas que “hacen” las leyes o se ocuparon de ejecutarlas, han sido violadores de la norma constitucional.
No entraremos aquí a abrir juicio sobre los motivos del expediente judicial. No somos parte ni especialistas en Derecho. Sólo hacemos notar lo grave de la actitud desestabilizadora de estos grupos que nos remiten a una década en la que, en nuestro país, corrió mucha sangre  de hermanos. El “NUNCA MÁS” debe ser para todos y para siempre.

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