169.- BÁRBAROS, LAS IDEAS NO SE MATAN

“A los hombres se degüella; a las ideas, no”. Otros la traducirán: “Bárbaros, las ideas no se matan”.
Domingo Faustino Sarmiento

Marchando hacia el destierro, Sarmiento escribe en una piedra de  los baños termales de Zonda esta frase que reza en nuestro acápite. Lo hace en francés lo que obliga al gobernador Benavides a enviar a quienes supieran el idioma para descifrar el jeroglífico: “On ne tue point les idées”. Es la misma frase con la que encabeza su “Facundo. Civilización o barbarie”, obra fundacional no sólo de la Literatura Argentina sino de la República misma.
Hoy, tantas décadas después, la sentencia sigue teniendo vigencia plena.
El Presidente de la Nación y la Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires fueron agredidos de palabra y con pedradas en un acto en la Ciudad de Mar del Plata.
La barbarie ha vuelto a ganar la escena pública. ¿No bastaron los años de sangre de la década del 70? Parece que no. Mientras mercenarios no identificados llevaban a cabo tal atropello, dos señoras acababan de brindar para que el presidente “les tenga miedo” y  poco antes, seguidores de movimientos de origen poco claros, incitaban a derrocar el gobierno.
¿Cómo se respeta la voluntad de los pueblos? A través del voto. No hay otro camino que se acerque más al concepto de democracia. Otro rumbo desoirá siempre los preceptos constitucionales, únicos que deben regir en la República. Siempre y cuando creamos en ella.
 

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