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EVALUACIÓN
Un nuevo acto vergonzante.
Un grupo de gremios docentes se negó a realizar la evaluación organizada por el
Ministerio de Educación de la Nación. Además fueron “acompañados” por padres y
centros de estudiantes secundarios, que hasta llegaron a tomar establecimientos
y responder adrede barbaridades o insultantes incorrecciones.
Sin dudas la medida adoptada
habla a las claras de la intencionalidad de impedir por todos los medios la
conducción del proyecto educativo, que es una de las atribuciones conferidas
por la Constitución Nacional en los artículos 5 y 14 y las leyes vigentes.
La evaluación es el paso
final de todo proceso pedagógico. En el aula, en las instituciones, en los
distritos y por supuesto en la Nación. La Argentina ha adherido desde hace años
a evaluaciones internacionales como PISA, y ha realizado estadísticas de
rendimiento con el plan ONE y ahora, el denominado APRENDER.
Negarse a ser evaluado
implica varias causas y consecuencias . ¿Los alumnos reciben los contenidos que
corresponden a sus franjas etarias? ¿Los docentes cumplen cabalmente su rol de
planificar, enseñar y evaluar? ¿Qué se
persigue con estas reacciones?
Los argumentos escuchados
por los gremialistas que adhirieron al boicot son no sólo falaces sino también
endebles. Se ha dicho, por ejemplo, que la Escuela Privada está reemplazando a
la Pública. Se ignora que le Educación en la Nación es pública. Lo que varía es
la gestión. La diferencia es que la educación pública puede ser de “gestión
privada o estatal”.
También el gobierno debe
asumir sus responsabilidades. Debe terminarse con las actitudes facilistas y
condescendientes al momento de exigir rendimiento.
Sigamos sin evaluar los
rendimientos y tendremos cada vez más instituciones decadentes, docentes inoperantes
y alumnos incapaces de comprender un texto o de resolver cálculos elementales.
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