211. PANDEMIA, CUARENTENA, DERECHOS Y DEBERES

Nadie hubiera imaginado ni en sus peores pesadillas que todo el planeta iba a ser asolado por un virus de tal magnitud como el del coronavirus en el siglo XXI. No hay ninguna duda: la pandemia se ha extendido sin piedad. Y lo más terrible es la vez que no haya todavía un antídoto. Los contagios y las muertes se extienden aún en todos los continentes en mayor o menor grado

También es cierto que una de las medidas más eficaces para prevenir su avance es el aislamiento social. Así lo han determinado instituciones y hombres de ciencia que en todo el mundo asesoran a los gobernantes. Algunos países han apelado a la responsabilidad ciudadana para efectivizar ese aislamiento mediante los ya conocido métodos de higiene y prevención.

La mayoría de los gobiernos dispusieron cuarentenas consistentes en confinamientos domiciliarios de la población, metodologías tan antiguas como las mismas pestes de la Antigüedad y el Medioevo. Todo hasta aquí comprensible sobre todo cuando no hay vacuna descubierta contra el mal.

Pero aquí comienza el tránsito por la delgada línea que limita el campo sanitario y epidemiológico con el de los derechos ciudadanos. El gobernante puede y debe cuidar la salud de sus gobernados. Loable y elogioso. Pero ¿cuál es el tope hasta el que puede llegar? La cuarentena, como su etimología lo indica se refiere a un período de 40 días. Cuando esa cifra se triplica y va en camino de superar esa magnitud entramos en campo minado.

¿Hasta cuándo se puede estirar el hilo sin que se corte? La economía del planeta está en grave peligro. En nuestro país, ya maltrecho antes de la pandemia, los resultados son catastróficos. Comercios y empresas quebrados, desocupación creciente, pobreza que superará el 50%. Lo económico arrastra hacia lo social. Y esa alquimia lleva inexorablemente al plano político.

Ojalá los gobernantes sepan dosificar la crisis y dar el golpe de timón que la ciudadanía aguarda, antes de que sea demasiado tarde.  

Comentarios

  1. Estoy a favor del aislamiento social para la población en situación de riesgo ya sea por edad o por enfermedades pre- existentes.También entiendo que la población más joven deba trabajar porque bien decis veníamos mal,económicamente, y vamos al abismo. Esto no solo sucede en la argentina solo q por nuestra situación de arrastre nos llevará más tiempi recuperarnos. Lo q no tolero es el " hago lo q quiero" porque eso expone a todos.
    Hay que ir abriendo pero con severos protocolos y CUMPLIRLOS .
    EL gran defecto de nuestra sociedad es que le cuesta mucho acatar límites. Este es un hecho desgraciado que hasta que no aparezca la vacuna todos tenemos sentencia de muerte.

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