213.- LA GRIETA ETERNA

Como un karma ineludible, los argentinos seguimos eternamente inmersos en las divisiones irreconciliables. Desde nuestros mismos orígenes como país aparecen las divisiones insalvables: morenistas vs. saavedristas; Buenos Aires vs. interior; federales vs. unitarios; conservadores vs. radicales; peronistas vs. antiperonistas…En fin una larga lista de “ismos” que no excluyen los fanatismos deportivos y hasta concepciones filosóficas y económicas.

En toda la Historia de la Humanidad existieron antagonismos. Es lógico y admisible. De esas contraposiciones se han nutrido los pueblos y en general,  esas posiciones opuestas propenden al crecimiento de las naciones en todos los órdenes (político, cultural, científico…)

Pero cuando esas posturas llegan a situaciones extremas surgen los totalitarismos, las dictaduras y entonces la sociedad entra en una zona de extrema peligrosidad y hasta de disolución.

Nunca los extremos albergaron soluciones. Por el contrario, la búsqueda del justo equilibrio, aunque a veces utópico, debería ser el objetivo de la humanidad.

En nuestro país, esas divisiones son las que siguen impidiendo las soluciones que son imperativas. Por defender el “blanco” o “negro” dejamos de lado toda la gama de grises que constituyen la realidad.

Ojalá tengamos la fuerza y la templanza de encontrar el justo medio al que aspiraba Aristóteles, que finalmente nos llevará a la virtud política, que no por  difícil es imposible. Eso podrá lograrse con ciudadanos decididos al esfuerzo y con gobernantes probos y justos.

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