214.- DERECHO A ENSEÑAR Y APRENDER
El
artículo 14 de la Constitución establece los derechos a enseñar y aprender.
Ante la emergencia sanitaria grave que padece nuestro país, al igual que tantos
otros en el mundo, caben algunas reflexiones.
El
ministro de Educación de la Nación expresó en una entrevista radial que no
habrá promoción automática y que las clases finalizarán a fin de año como lo
establece el calendario escolar.
Esto
nos lleva a efectuar algunas consideraciones que deberán tenerse en cuenta para
las decisiones a tomar.
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Los docentes no han perdido su
derecho a enseñar. Es más: maestros y profesores han redoblado esfuerzos para
brindar lo mejor de sí mismos ante la situación.
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Los alumnos no han perdido su derecho
a aprender pues se pusieron en ejecución medios de comunicación que facilitaron
la transmisión de conocimientos.
·
Sin embargo un buen porcentaje de
niños, adolescentes y jóvenes no contaron con esos medios para estar en
contacto permanente con sus docentes, ya sea por causas económicas o
familiares. En pocas casas hay más de una computadora y muchas veces la que hay
es usada por sus padres para el teletrabajo, otra novedad que trajo la
pandemia.
·
Existen dos extremos en cuanto a
evaluación y calificación. En uno de ellos está la promoción automática. En el
otro la repetición del nivel. En ambos casos se puede caer en una decisión
injusta. Promover a quien no alcanzó satisfactoriamente el nivel proyectado, es
inclusive un daño que a corto o mediano plazo el estudiante deberá enfrentar.
·
Las clases a distancia mediante el
sistema on-line son de utilidad pero no pueden reemplazar las actividades
presenciales en las que pueden efectuarse aclaraciones, repreguntas,
seguimiento efectivo cara a cara.
·
Se puede en un período tan breve como
el que va a quedar desde el momento del regreso normal a las escuelas, por
ahora incierto, hasta el fin del ciclo, hacer todo lo que debería haberse
realizado en 9 meses?
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Para reciclar temas entre un curso y
el subsiguiente habría que cambiar los diseños curriculares (programas de
estudio), lo que resultaría aún más complicado en los niveles de enseñanza
medio y terciario.
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No debemos menospreciar el
conocimiento. La educación requiere los planos formativos pero también e
ineludiblemente el informativo.
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Recursar los grados o años sería una
solución equitativa y producto de la situación extraordinaria que nos ha tocado
vivir durante este año. Y estaría a mitad de camino entre ambos extremos
planteados. Ni promover al que no está en condiciones cuantitativas y
cualitativas. Ni castigar al que no pudo hacerlo por diversos motivos. En
definitiva no privar el derecho a enseñar y aprender. El debate está abierto.
E
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