MERITOCRACIA vs.
KAKISTOCRACIA
En el
siglo XVII comenzó a usarse el vocablo “kakistocracia” para referirse al “gobierno
de los peores”. Etimológicamente Kakistocracia, proviene
del griego κάκιστος
(kàkistos), el peor y κράτος (kratos), gobierno. En
la actualidad es un término utilizado en análisis y crítica política para designar un gobierno formado
por los más ineptos (los más incompetentes, los menos calificados y los más
cínicos) de un determinado grupo social.
Para llegar a un gobierno
de estas características el camino más directo a transitar es el de destruir el
sistema educativo y cultural de una sociedad.
Estamos en vísperas de un nuevo
cambio de gobierno. Será entonces importante que la ciudadanía esté alerta a
las propuestas que en estas áreas exhiban los candidatos y agrupaciones políticas,
si es que de mejorar la educación se preocuparán.
Propongo aquí algunas medidas
simples que a lo largo de estos últimos 40 años de gobiernos elegidos fueron
dejadas de lado y que de ponerse nuevamente en vigencia podrían reiniciar el
camino hacia la tan mentada excelencia educativa.
Cada una de ellas tiene sus
fundamentos pedagógicos que no expondré aquí y ahora por no extenderme en
consideraciones.
Son ellas: 1.- Exámenes de admisión para ingresar al nivel educativo superior. Vale decir, al finalizar la escuela primaria y comenzar el nivel medio y para ingresar al nivel terciario o universitario. Esto no debe implicar la existencia de cupos eliminatorios, sino simplemente evaluar los conocimientos mínimos e indispensables adquiridos en el nivel anterior.
2.- Valorar y premiar el
esfuerzo de los alumnos que se destaquen en su cumplimiento de objetivos y
rendimiento académico. Desde ya que esos “premios” deberán ser justos,
equitativos y de medición objetiva. Ejemplo de ellos eran los famosos “cuadros
de honor” que fueron eliminados para no discriminar, otra forma de igualar para abajo
de nuestra historia reciente.
3.- Reorganizar y aplicar la
evaluación académica constante de los docentes de todos los niveles educativos
con la intervención de autoridades y organizaciones gremiales para evitar
suspicacias demagógicas en su construcción y aplicación.
Con estas simples propuestas
podremos iniciar el camino (que será lento) hacia la recuperación del sistema
educativo argentino que en épocas no tan
lejanas fue digno de elogio.
La opción es clara: “Meritocracia
o kakistocracia”
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