44.
SILENCIO.CONGRESO.DESAZÓN.
Estamos en vigilia. Hoy
sesiona el Senado Nacional para votar las reformas producidas por la Cámara de
Diputados al paquete de leyes sobre el tema judicial.
Se supone que volverán a
funcionar las mayorías automáticas. Nada peor para la supervivencia de las
democracias que los Congresos donde nada se discute y en los que no existe el
diálogo con las minorías, como mínimo respeto por la opinión de los demás.
En los últimos años hemos
asistido entre asombrados e indignados a frases que pasan a describir sin
eufemismos el tipo de conducción que nos gobierna. “Acá no se vota”. “Ahora,
vamos por todo”. “A este proyecto no se le cambia ni una coma”. Distintos
protagonistas pero un solo texto: el de la prepotencia, del autoritarismo, de
la obsecuencia. Y lamentablemente la lista no se agota con estos tres ejemplos.
Dentro de pocas horas, el
Senado convertirá en leyes lo que significará la destrucción lisa y llana de la
división de los Poderes Públicos. Quedará, como ya lo anunciamos en el
comentario anterior, la esperanza de la Justicia. Si no se declara la
anticonstitucionalidad de las mismas no quedará más que firmar el certificado
de defunción de la República.
Mientras tanto la desazón
invade a la ciudadanía sana. Hoy deberíamos cambiar el texto de la frase
“Silencio. Hospital” por la que marca nuestra esperanza por la vida: “Silencio.
Congreso”.
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