47. ¿QUÉ FESTEJAMOS AYER?

Desde chicos aprendimos en la escuela que el 25 de Mayo se festejaba la Revolución de Mayo. Parece que estábamos equivocados tanto nuestros maestros como nosotros, los incautos habitantes de la Argentina, que hasta hace poco, además, creíamos que era una República. De ella parece quedar la denominación formal puesto que se asemeja cada vez más al régimen de las monarquías absolutas europeas de la Edad Moderna.

Ayer no sólo se pasó a un segundo plano al 25 de Mayo de 1810 sino que se festejó de manera que pareciera que la democracia nació en el 2003 y que ahora estuviéramos viviendo en el País de las Maravillas. La democracia –ya lo hemos dicho en comentarios anteriores- no se agota el día de las elecciones, aun cuando se obtenga un 54% o cualquier otra cifra verdadera o mentirosa. La democracia es una forma de vida cotidiana donde el valor de las opiniones sean respetadas, pero “todas”. Justamente en el respeto por las minorías debería ser mayor cuanto más poder numérico se tiene electoralmente.

El 25 de mayo ya pasó. Ahora tenemos que volver a la vida de todos los días. Al país en el que la Justicia será arrasada si no ocurre el esperado dictamen de inconstitucionalidad de las recientes leyes que a ella se refieren. Volveremos al país donde se mienten descaradamente las cifras de la economía. Seremos testigos de la invasión de “controladores” de precios que nadie cree y que darán lugar a las amenazas, las denuncias, las venganzas.

El tono despectivo de las palabras gritadas de manera altisonante ayer en la Plaza de Todos los argentinos, no podrán ocultar la realidad. Cuando el público que ayer colmó la plaza haya vuelto a sus hogares, en los colectivos que lo transportó “espontáneamente” se encontrarán con que se olvidaron que el 25 de Mayo que había que recordar fue el de hace 203 años.

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