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¿QUÉ FESTEJAMOS AYER?
Desde chicos aprendimos en
la escuela que el 25 de Mayo se festejaba la Revolución de Mayo. Parece que
estábamos equivocados tanto nuestros maestros como nosotros, los incautos
habitantes de la Argentina, que hasta hace poco, además, creíamos que era una
República. De ella parece quedar la denominación formal puesto que se asemeja
cada vez más al régimen de las monarquías absolutas europeas de la Edad Moderna.
Ayer no sólo se pasó a un
segundo plano al 25 de Mayo de 1810 sino que se festejó de manera que pareciera
que la democracia nació en el 2003 y que ahora estuviéramos viviendo en el País
de las Maravillas. La democracia –ya lo hemos dicho en comentarios anteriores-
no se agota el día de las elecciones, aun cuando se obtenga un 54% o cualquier
otra cifra verdadera o mentirosa. La democracia es una forma de vida cotidiana
donde el valor de las opiniones sean respetadas, pero “todas”. Justamente en el
respeto por las minorías debería ser mayor cuanto más poder numérico se tiene
electoralmente.
El 25 de mayo ya pasó. Ahora
tenemos que volver a la vida de todos los días. Al país en el que la Justicia
será arrasada si no ocurre el esperado dictamen de inconstitucionalidad de las
recientes leyes que a ella se refieren. Volveremos al país donde se mienten
descaradamente las cifras de la economía. Seremos testigos de la invasión de “controladores”
de precios que nadie cree y que darán lugar a las amenazas, las denuncias, las
venganzas.
El tono despectivo de las
palabras gritadas de manera altisonante ayer en la Plaza de Todos los
argentinos, no podrán ocultar la realidad. Cuando el público que ayer colmó la
plaza haya vuelto a sus hogares, en los colectivos que lo transportó “espontáneamente”
se encontrarán con que se olvidaron que el 25 de Mayo que había que recordar
fue el de hace 203 años.
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