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¿DIÁLOGO, MONÓLOGO O FANTASÍA?
Una vez más después de una
derrota electoral o en medio de alguna crisis, la Presidenta convocó al
diálogo.
Dicho así, nada parece más
oportuno y positivo. Pero pasemos a la realidad de la que fuimos testigos ayer.
Todo comenzó con un largo monólogo que sirvió para dos o tres temas “fundamentales”.
El primero, decir que las licitaciones ganadas por Electroingeniería, en este
caso, y todas las demás fueron realizadas con “absoluta transparencia”. Cada
uno sacará sus propias conclusiones. El segundo tema, quizás el más asombroso y
cautivante: nuestra economía marcha mucho mejor que en Canadá y en Australia.
Los número recitados desde el atril, así lo confirman.
Ningún programa de ciencia
ficción podría superar en rating estas afirmaciones tan contundentes y dichas
con total convicción y desparpajo.
Hasta aquí, el monólogo.
Pasemos a la posterior etapa: el diálogo. Cuando uno pretende convocar a
distintas partes para aunar criterios y escuchar demandas, lo hace tratando de
escuchar a todos y estar predispuesto a hacer concesiones en algunos aspectos. Nada
de eso ocurrió. Las centrales obreras convocadas fueron sólo las oficialistas
(CGT de Caló y CTA de Yasky). El sector agropecuario no estuvo. Los políticos
de la oposición, tampoco.
Todo quedó en promesas de
futuras reuniones sectoriales y mensuales con lo que se puede adivinar el final
previsible de este “diálogo”.
Es indudable que la
cápsula de fantasía en la que vive nuestra Presidenta continúa intacta. Estamos
en el mejor de los mundos posibles. ¿Hasta cuándo?
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