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EQUIDAD. GANANCIAS. OPORTUNISMO
Ayer, tal como se esperaba,
y por supuesto antes de las elecciones de octubre, el gobierno anunció reformas
al régimen del impuesto a las ganancias.
Enumerado así, nada parecía
más justo. Pero no todo lo que reluce es oro, dice el refrán. Analicemos:
1.- En el artículo 4 de la
CN se establece que el Tesoro nacional estará formado –entre otros ingresos –
por “las contribuciones que equitativa y proporcionalmente a la población
imponga el Congreso (…)”. Estas contribuciones están también mencionadas en el
artículo 75, en el que se señalan como parte de las atribuciones del Poder
Legislativo.
2.- ¿Qué es la equidad? Un
concepto referido a la igualdad. En este caso, de los
ciudadanos ante la ley.
3.- ¿Qué es una ganancia? En
el caso que nos ocupa, está referida a la utilidad que resulta de un trato
comercial o equivalente. No es el que pareciera aplicarse.
Es evidente que en la
decisión del Ejecutivo han primado otros intereses. Lo que podríamos denominar “oportunismo
electoral”.
Es cierto que la medida, en
general, aparenta favorecer a una gran masa de trabajadores y jubilados. Pero ¿es
equitativa? La respuesta contundente es “NO”.
No importa aquí que se haya
favorecido a la mayoría. Sea cual fuere el sueldo de un trabajador o jubilado,
da lo mismo que gane 8.000$ ó 30.000$. Los aportes deben guardar siempre la
proporción justa e igualitaria, ya sea si el aportante está activo o realizó
durante su etapa laboral los pagos concordantes con sus sueldos percibidos.
Ocurre que el término “ganancias”
no puede aplicarse a quienes no tienen como objetivo el de “ganar” sino el de recibir
una retribución por sus servicios prestados.
La segunda injusticia
cometida está referida a las tres escalas expresadas: a) menos de 15.000 $; b)
entre 15.000 y 25.000$; c) más de 25.000$. Puede parecer “solidario” pero no
resulta en absoluto justo pues se tiende a marcar más las diferencias de “clase”
que desviven y engolosinan a este gobierno.
Para agravar lo expresado,
se sigue usando sin variaciones la famosa “tabla de Machinea” que como muchas
cosas en nuestro país, se impuso transitoriamente y lleva ya unos cuantos
cumpleaños de arbitrariedad y avasallamiento ciudadano. Ahora con los remiendos
que la han hecho más injusta aún.
Finalmente sería conveniente
ir pensando en la implementación de una reforma estructural completa del
sistema de impuestos vigente en el país. Esa es una tarea del futuro Congreso,
a partir de diciembre.
Esto, siempre y cuando el
oportunismo no resulte eficaz una vez más y el bolsillo derrote al pensamiento
republicano.
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