73.- VIOLENCIA EN LA CAMPAÑA
Como ya se sabe, se reinició la campaña electoral rumbo a las elecciones legislativas del 27 de octubre.
Anoche se conocieron los primeros datos de las encuestas más confiables.
En la provincia de Buenos Aires, el Frente Renovador que lleva como cabeza de lista de candidatos a diputados a Sergio Massa, ampliaría su ventaja. En las primarias se distanció entre un 5% y un 6% del FPV que lleva a Martín Insaurralde. Los datos recibidos aumentarían la ventaja a un 12%.
En la Ciudad de Buenos Aires, para senadores, se ratificaría la ventaja del PRO con Gabriela Michetti, mientras que el segundo puesto alterna por escaso margen entre UNEN con Pino Solanas y el FPV con Daniel Filmus. Para diputados, la cosa viene más pareja pero sin grandes cambios con respecto a agosto. Parecería que la experiencia de UNEN de aglutinar posturas tan disímiles entre sí en las primarias, no resultaría en una suma aritmética de voluntades en las definitivas.
En el resto del país el FPV rondaría un 26% contra el 74% de la oposición.
Pero más allá de esos datos estadísticos, a casi 30 días de las elecciones, lo que nos interesa destacar hoy es el tema de la violencia preelectoral.
Es altamente preocupante que se siga utilizando la agresión física como “arma” de convencimiento.
Todos los ciudadanos –los candidatos lo son- tienen el derecho a usar los medios que consideren pertinentes en búsqueda de obtener el acompañamiento de los votantes. Ese es el secreto de las democracias.
Cuando se cambia la palabra por la piedra, estamos en problemas.
La prepotencia no conduce a nada. Al contrario, aleja más a los que piensan que la defensa de una postura se dirime en las urnas y no a los hondazos y los golpes de puño.
Cuando hayamos comprendido que una idea se rebate con otra idea y no con la descalificación o la agresión al que piensa distinto, estaremos en el camino de la democracia afianzada. De lo contrario, seguiremos alejados de ella.

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