104.- ¿PARITARIAS LIBRES O LA LIBERTAD ENCARCELADA?
Una de las conquistas
presentadas a toda orquesta por el gobierno nacional es la de haber reestablecido
las paritarias libres. De hecho, esa decisión puesta en marcha después de un
paréntesis prolongado no es otra cosa que la aplicación lisa y llana del
Artículo 14 bis de la Constitución que establece la vigencia de “convenios
colectivos de trabajo”, concepto generalizador que incluiría la celebración
periódica de las paritarias.
Vale decir que las mismas no
constituyen un regalo sino la restitución de un derecho.
Hoy se cerrarían
abruptamente las paritarias docentes y se habrá reemplazado la negociación con
un autoritario decreto del Poder Ejecutivo. No es novedad. Ya en 2012 la
Presidenta firmó uno similar.
Y como si fuera poco, en uno
de sus maratónicas inauguraciones de los períodos legislativos, afirmó sin que
le temblara la voz que los docentes tenían tres meses de vacaciones y algunos
maestros trabajaban sólo cuatro horas diarias.
Claro, la Señor Presidenta
ignora (o hace como que ignora) que los docentes tienen sólo 30 días hábiles de
vacaciones y que cuando los maestros de jornada simple salen del colegio deben
preparar su material, sus clases, corregir, atender sus familias, sus estudios
de capacitación… Todo esto, cobrando a la fecha menos que lo que establece el
salario mínimo vital y móvil, también establecido por la Constitución Nacional.
La primera propuesta hecha
el viernes 21 de febrero fue vergonzosa por donde se la mire. No sólo establecía
un 22% de aumento sino que lo fragmentaba en tres períodos a lo largo del año y
como “frutilla del postre” otorgaba un premio por presentismo con lo cual de un
plumazo de dejaría sin vigencia todos los regímenes de licencias, inasistencias
y tardanzas vigente en todos los distritos provinciales. Eso sin sumar que un “premio”
no forma parte de un sueldo básico con lo que se conseguirían efectos en
cadena: no se aplicaría la bonificación por antigüedad, no se consideraría para
el cómputo jubilatorio y reduciría los porcentajes de aumento de los docentes
ya jubilados. En definitiva: un agravio más.
Si hoy, cumpliendo
con lo anunciado por el Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, se burlan una vez más todos los preceptos, otro
decretazo habrá borrado la existencia de “paritarias libres”. El gobierno sigue
creyendo que las libertades dependen de la exclusiva decisión del que manda.
Ignora que las libertades son inherentes a las personas como tales y que cuando
se pierden, sólo se busca reconquistarlas. Y el camino de la reconquista no
será aparentemente el del diálogo que el gobierno habrá decidido eludir por
segundo año consecutivo.
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