107.- FÓRMULA DE VIOLENCIA
Desde fines del 2001 se viene incubando la violencia en la sociedad argentina. Y la fórmula aplicada para solucionarla ha sido inversamente proporcional a la de la pacificación nacional tan necesaria.
En 1983 volvimos a los gobiernos democráticos. En el fiel cumplimiento de las promesas electorales se llevó a juicio a las Juntas Militares. Cumplido el propósito, se comprendió que más allá de ese acto de reparación histórica había que comenzar el camino de restañar heridas y a través del Congreso se aprobaron las leyes de “Punto final” y “Obediencia debida”. Años más tarde se echaba un manto definitivo de perdón y se amnistió amplia y generosamente a quienes participaron en ambos bandos de la lucha fratricida.  Se podrá o no, estar de acuerdo con todos estos pasos históricos, pero sin duda alguna fueron logrando el objetivo.
La indolencia de fines del 2001 empezó a reavivar la  llama divisionista que parece ser una constante social en nuestro país. Otra vez los enfrentamientos, otra vez la muerte en las calles.
Comenzó a prepararse lentamente la fórmula de un nuevo y mortífero cocktail: el de la violencia civil.
Así entonces reaparecieron voces llenas de odio llamando a la destrucción del “otro” por el simple hecho de pensar diferente.
Se hicieron parodias de juicios populares a la Justicia y al periodismo. Se atacó con caricaturesca soberbia a los partidos opositores.
Se escuchó a Jueces de alto rango justificar los delitos como si las víctimas fueran los ladrones y asesinos. Las fuerzas de seguridad pasaron a ser una figura decorativa pues los delincuentes sabían que iba a ser escaso si no efímero el tiempo de prisión.
Ante todo esto y mucho más, los funcionarios y gobernantes cumplieron la tarea de relatar los hechos como si fueran espectadores y no actores que tienen la obligación social y política de solucionarlos y brindar seguridad a la ciudadanía.
Y entonces la violencia se adueñó de las calles. Terrible realidad. Nadie puede ejercer la justicia por decisión personal. Pero la Justicia no actúa. Nadie puede ejercer el derecho a la seguridad creando otro hecho de inseguridad igual o peor.
La fórmula de la violencia ha funcionado. Corresponde al Estado ausente hacerse presente.  

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