109. HABÍA UNA VEZ…
Con esta fórmula mágica comienzan muchos cuentos infantiles.
Generalmente los mismos tienen final feliz, aunque a veces los hechos no sucedan
de la misma manera en la vida real.
Había una vez…un país.
Estaba ubicado en el cono sur del continente americano y
había elegido la forma de gobierno republicana. No había reinas ni príncipes ni
emperadores, había presidentes y funcionarios públicos que eran decentes,
idóneos y probos.
Pero eso fue hace mucho, mucho tiempo.
En ese país ahora los habitantes viven enfrentados entre sí
como si un hada mala los hubiera tocado con su varita mágica destructiva.
Alguna vez, en ese país todos los jueces eran probos y no se
vendían por prebendas.
Alguna vez las estadísticas económicas daban envidia a los
países vecinos.
Alguna vez el país tuvo la libertad de exportar e importar
los que a cada ciudadano o empresario se le ocurriera.
Alguna vez había
seguridad y las casas podían tener las puertas abiertas y los niños jugar en
las veredas sin ningún temor.
Alguna vez los delincuentes iban presos y la gente honesta
podía vivir plenamente realizando sus sueños.
Alguna vez las cajas donde estaba el dinero de los jubilados
usaban el dinero para pagar a los mayores que habían trabajado durante gran
parte de sus vidas.
Alguna vez en las escuelas se estudiaba las vidas de los
próceres sin distorsión y el nivel de la educación era de excelencia.
Alguna vez el transporte era eficaz y los trenes recorrían
como venas todo el territorio nacional.
Alguna vez se daban a conocer estadísticas de alta
confiabilidad sobre niveles de vida, de precios y de pobreza.
Pero ese relato ha terminado. Las fantasías que hoy trata de
contar el hada, ya casi nadie las cree. Y antes del famoso “colorín colorado…”
todos los ciudadanos siguen teniendo la esperanza de un final feliz…cada vez
menos posible.
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