118.- UNITARIOS O FEDERALES
No vamos a comentar la época de Rosas. Sin dejar de recordar que en los hechos el verdaderamente federal era Urquiza y el unitario era Rosas.  Vamos a referirnos al pasado cercano, a la actualidad y al futuro.
Nuestra Constitución estableció en su Artículo 1  como forma de gobierno la representativa republicana federal. El término “federal” está relacionado aquí con los derechos de las provincias a tener sus propias organizaciones gubernamentales, como queda explícitamente declarado en el Artículo 5,  siempre que no contradigan el espíritu básico de la Ley Suprema.
Más adelante, en el artículo 75, inciso 2, referido a las atribuciones del Congreso  se sostiene que éste instituirá a través de una ley convenio, regímenes de coparticipación de los impuestos, garantizando la automaticidad en la remisión de los fondos. Y agrega más adelante que esa distribución de los fondos federales será equitativa y solidaria dando prioridad al desarrollo integral de cada jurisdicción.
Ahora bien, hasta aquí lo normado por nuestra Ley Máxima.
Analicemos: En cuanto al primer punto considerado más arriba, debemos coincidir en que la Reforma de 1994, -de la que justamente hace pocos días se han cumplido 20 años- buscó lisa y llanamente la posibilidad de reelección del entonces Presidente. Para ello, entre otros maquillajes, se instauró la figura del Jefe de Gabinete y se eliminó el Colegio Electoral que preveía la versión original de 1853.
A través de  esa institución, cada provincia aportaba proporcionalmente al número de ciudadanos electores del padrón, un número de representantes que reunidos posteriormente en Asamblea, elegían al Presidente y Vice. Era una elección indirecta pero cada provincia tenía su voz y voto en la elección. Un verdadero acto de federalismo. Este procedimiento fue cambiado por la elección directa que considera al país como un distrito único. Este cambio logró que los distritos numerosos sean los “Grandes Electores”, dejando a los más pequeños prácticamente sin poder de opinión. Piénsese en el caudal electoral que brinda la Provincia de Buenos Aires comparado con el número de ciudadanos de Tierra del Fuego y se tendrá una idea cabal idea de lo que queremos señalar.
El otro punto, referido a la coparticipación, nos muestra que desde su imposición hasta la fecha, todos los que ejercieron el  Poder Ejecutivo Nacional desde 1994, manejaron discrecionalmente la remisión de fondos.
Deberíamos exigir a quienes sean candidatos para el 2015 la seguridad de ser realmente solidarios y equitativos con las provincias sea cual fuere el color político de sus gobernadores.
En una palabra, constituimos un país formalmente “federal” que actúa en los hechos con un criterio absolutamente “unitario”.

Hasta la próxima.

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