123. NO HAY PAZ SIN JUSTICIA
No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón.
Papa de la iglesia católica (1920-2005)
Hemos dejado transcurrir unas horas después de  los hechos para ver si había alguna enmienda o retractación de las expresiones vertidas por los protagonistas de una muestra más de la barbarie antirrepublicana. Pero no sólo  no las hubo sino que se agregaron argumentos intimidatorios que siguen aumentando el clima de división que reina entre los argentinos.
Todo comenzó con las habituales  declaraciones matutinas del Jefe de Gabinete, llenas de resentimiento y palabras inconcebibles para un funcionario público de rango constitucional. Ante le decisión de un juez de la Nación de investigar ciertas irregularidades legales de una empresa hotelera, el señor Jefe declara alegremente que se trata de una “estrategia de golpismo activo”. Con esa afirmación, no sólo se agravia la Constitución sino que se mezclan peligrosamente los actos del Estado con los privados. Pues nadie desconoce que la empresa en cuestión es propiedad de la familia gobernante en Argentina desde 2003.
Como si esto fuera poco, el señor D’Elía, defensor a ultranza de regímenes dictatoriales y representante de fuerzas de choque en nuestro país, agrega que se debería colocar en una pica y exhibirla en la Plaza, la cabeza del Juez Bonadío como represalia por haber cumplido su función de investigar lo que presuntamente es un acto delictivo.
A todo este ambiente de agresión y amenazas se sumaron ministros y legisladores oficialistas, arremetiendo una vez más contra el libre funcionamiento del Poder Judicial y por ende de la división de los poderes públicos –signo claro e inequívoco de las democracias.
Si no se garantiza la justicia, la paz corre peligro. Debemos seguir con atención estas desviaciones.

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