COPIAMOS LA CARTA DEL PROFESOR JORGE LUQUE
La cantidad no hace a la calidad de las protestas. Cuando el mensaje está claro no importan los emisores sino el
contenido. Una vez más me uní a los desacatados de la democracia que están hartos de las manipulaciones y nos plantamos-en modesta cantidad- frente a la quinta presidencial de Olivos, pero “insolentes” en los justos reclamos, en los repetidos y jamás escuchados reclamos de una mayoría que padece los errores de una década perdida: “justicia”, “ basta señora””gobierno corrupto y mentiroso””Señores de la Afip se olvidaron de allanar
esta cueva””Basta de inflación””¿Quién defiende nuestros derechos?”La inseguridad nos está fusilando” “Respete los poderes”, “afuera Boudou”, fueron algunas de los interminables quejas.
Volví a la marcha del 13N a defender mi libertad de expresión y poder gritar en comunidad de voces, el
dolor que me causan los cambios dudosos al código civil, a la también dudosa reforma de la ley petrolera, a ”premiar” con secretarías o puestos innecesarios
a los “amigos” y a que se escuchen las voces de la gente que piensa distinto. Fui a rebelarme ¡a los gritos! por la
pobreza educativa y la decadencia cultural. Fui a negarme a las persecuciones de los maniqueos, los corralitos y a cualquier impedimento que no me permita ir con libertad donde me plazca.
Me emocioné cuando en forma espontánea un grupo de jóvenes agitando solemnemente la bandera entonó el himno nacional y se sumaban las voces con sabor a bronca y malestar. Un himno gritado, dolorido, sangrante. De hecho, una de las pancartas era la imagen de la Argentina con un puñal sangrante clavado en el centro. ¿Quién y cómo le devolverán el futuro a estos jóvenes sin trabajo? ¿Cuánto les costará volver a creer en esta Argentina dividida y enfrentada? ¿Un subsidio más para torcer sus ideales y vender sus almas al diabólico proyecto de seudo marxistas devenidos en una casta de enriquecidos por sus quehaceres mafiosos que ni siguieren leyeron El Capital? Ni así, estoy seguro.
¿Qué significa para Ud. esta protesta? pregunté al azar a dos señoras:”que esta señora escuche en su cuarto convaleciente que ¡basta ya! de sus mentiras y
manipulaciones mediáticas”, “Que respete la división de poderes”,” que democracia no es obediencia a sus intereses personales”, “que eche al vicepresidente”,” que pare con todo el poder que tiene a la corrupción, el
narcotráfico que destruye a nuestra juventud”
Cuando me aparté unos metros hacia el gimnasio donde hago mi terapia diaria de jubilado carancho, me topé con mi amigo Claudio y mirando a la gente le murmuré:” ¿será que merecemos los gobiernos que tenemos? ¿Será la inmadurez y el deterioro cultural de buena parte de la “clase” social argentina que tenemos estos dirigentes? ¿Esa es la “voluntad popular” de elegir el gobierno que
quiere? Los argentinos ¿damos muestras fehacientes de que queremos la libertad y la democracia y las
preferimos en vez del autoritarismo y la dictadura?
Y le insistí:¿Queremos un vicepresidente procesado en ejercicio, un alto grado de corrupción, empresarios sospechados de ser testaferros, gobernadores, ministros y funcionarios sospechados de hacer desaparecer plata de obras jamás cumplidas, centenares de pistas clandestinas
en donde el narcotráfico clava sus puñales en el corazón de nuestra juventud, una justicia amordazada y amenazada, un INDEC mentiroso, una oposición lábil,
cambiante y acomodaticia?¿Queremos el robo, la violencia ,la muerte en las calles, la inflación que nos empobrece cada día, una educación lamentable? Es
más, si no existe partido que no sea corrupto- como dijo un fanático más- ¿cómo somos, entonces, los argentinos? ¿Estos son parte del ideario y el ejemplo que nos dejaron Belgrano, Sarmiento y San Martín? ¿Sabemos lo qué queremos hoy y ahora? Claudio sólo atinó a darme una palmada en el hombro como quien le dice al “abuelo”…”vaya a descansar nomás”.
Cierto; no parecían tantos como en abril del año pasado. Pero el descontento y la bronca fueron mucho más fuertes.
Diría más agónico. Como el alarido del paciente que expresa su dolor con sus fuerzas abatidas. Descorazonados ante la sordera de los funcionarios que
embolsan sus arcas para la retirada final y escandalosa a los paraísos fiscales.
No pude soportar quedarme y me retiré pensativo. En la falta de justicia. En tener que aceptar que poco y nada se hizo con la tragedia del Once.
Con los robos y la angustia que siento cuando mis hijos salen como kamikazes al trabajo y los veo tristes. Escuchaba a lo lejos las palmas, otra vez el himno, otra vez las quejas de los que iban quedando.
Pensaba en el Fiscal Campagnoli, en su valentía de investigar a fondo a nuestros buitres internos.
Pensaba en la gente que lo rescató de una muerte política segura con su apoyo incondicional, porque creo que debajo del agobio hay una sociedad que cree en los verdaderos valores democráticos.
Y está “agazapada” a la espera de plantar en la Plaza de Mayo la bandera de un proyecto de país en vías de desarrollo. Ya lejos y a cuadras de mi casa me repetí
lo que pensé el 8A del 2013 “las protestas populares jamás son un golpe a la democracia, Son su esencia”.Me reconforta saber que sigo esperanzado y le hice caso a Claudio. Me fui a descansar.
Jorge Luque
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