154.- BALOTAJE

Víctimas de su propia telaraña hecha de insidias, engaños (inclusive los autoinfligidos), soberbia y mala praxis, el gobierno y su jefa fueron los grandes derrotados en las elecciones de ayer.
Listas de candidatos confeccionadas a su arbitrio omnipotente, cadenas nacionales por radio y TV agotadoras e innecesarias y toda una serie de errores groseros y provocativos, hicieron que se produjera la debacle del FPV. La derrota en la Provincia de Buenos Aires es el símbolo perfecto de lo que se quiere significar. Haber llevado de candidatos a la gobernación a una dupla tan cuestionada como resistida por propios y ajenos, lograron lo que parecía un milagro imposible.
En cuanto al candidato a presidente, que terminó consiguiendo una victoria exigua y lastimosa, cuando se pregonaba una decisiva mayoría en primera vuelta, constituye la otra pata del resultado. Una persona que no pudo despegarse de la figura “matriarcal” de la presidenta hasta el límite mismo de la humillación hizo el resto.
El triunfo por dos escasos  puntos nos remiten al triunfo de Menem en 2003 que terminó bajando su candidatura cuando percibió que su derrota en el balotaje sería inevitable.
Algo similar parece haber ocurrido ahora. A nuestro criterio Scioli no podrá alcanzar el 50% más uno de los votos que ahora necesitará. Pues la ciudadanía ya se ha expresado: el 64% rechazó la gestión de estos doce años. Y difícilmente esta concepción pueda revertirse. Fue una victoria a lo Pirro. La suerte parece estar echada y el ciclo llega su fin.

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