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GESTOS
La tragedia ha vuelto a
sacudirnos. Y como cada vez que esto ocurre brotan mayoritariamente las
actitudes solidarias.
Pero paralelamente resurgen
los resentimientos que también nos separan. ¿Qué nos sucede a los argentinos?
¿Por qué esta constante y casi esquizofrenia que nos hace enfrentar ante los
mínimos disensos?
El día martes 2 de abril
llovió copiosamente en la Ciudad de Buenos Aires. Zonas antes aparentemente invulnerables
se inundaron. Inmediatamente surgieron las voces disonantes contra la gestión
de Macri y su equipo.
Horas después llovió en
cantidades inimaginables en la Ciudad de La Plata y sus alrededores. Los
críticos de la primera hora debieron acallar sus voces o cambiar sus discursos.
Muchos de los que hablaron
son en mayor o menor parte responsables de la falta de previsibilidad que
acompañó al fenómeno atmosférico extraordinario.
Algunos funcionarios
nacionales, provinciales y municipales estaban fuera del país. ¿Es criticable?
¿No era un feriado largo con “día puente” incluido? ¿O estamos presos en
nuestro propio territorio?
Pasado el meteoro,
comenzaron las palabras desmedidas, las presencias, las palabras, las
reacciones de quienes lo habían perdido todo. Y como signo inequívoco del dolor
apareció la muerte, hecho absolutamente irreparable.
Ante tanto dolor, seguía el
enfrentamiento y las culpabilidades cruzadas –que las hay. En algunos casos
pueden mostrarse obras realizadas. No alcanzaron. En otros casos, obras
falsamente inauguradas y nunca concluidas. Por falta de avales crediticios en
algunos casos. Por desvíos de fondos en otros. Malicia. Corrupción. Cada uno
sabrá analizar qué sucedió en cada caso.
Pero en medio de todo este
tembladeral político –porque no hay duda que lo hay- aunque todavía esté
acallado por el impacto del duelo que estamos haciendo íntimamente, surgen los
gestos. ¿Qué gestos? Los de los que acudieron de inmediato a donar tiempo,
esfuerzo, alimentos, materiales necesarios…
Esos gestos son los que nos
hacen pensar en que todavía queda una pequeña llamita de esperanza para que los
argentinos nos reencontremos antes de caer definitivamente en el precipicio. Hasta
la próxima. JNB (06-04-2013)
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