78.- NO ACLAREN QUE OSCURECE
El artículo 16 de la CN establece que “La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre ni de nacimiento; no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad.[…].
Leer este texto nos remite casi en su totalidad al más que desdichado hecho del que participó el legislador y candidato a diputado del partido gobernante.
Este ciudadano hizo alarde de sus condiciones de historia personal, mencionó su cargo y propuso aplicar “correctivos” a una empleada que cumplía con sus funciones. Hizo todo eso al mismo tiempo en escasos minutos.
Para intentar solucionar el enredo en el que metió a sus compañeros de lista en la Ciudad de Buenos Aires, comprometió al cabeza de lista de la provincia. Y como si fuera poco involucró a la Gendarmería en un “operativo” en su contra. Por otra parte la empleada, que fue separada del cargo por cumplir con su deber, ahora es llamada por políticos, funcionarios y periodistas que intentan arreglar el entuerto.
¿Paranoia? ¿Desesperación? ¿Torpeza? ¿Soberbia? Quizás, de todo un poco.
Este hecho nos remite a una situación ya anecdótica de 1983, cuando un candidato prendió fuego un féretro, sepultando así las posibilidades de su propio candidato presidencial que perdió las elecciones.
Aquí no hay féretro. Hay insolencia e intentos de explicar lo inexplicable. Un refrán como cierre que viene al caso: “No aclaren que oscurece”.

    

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