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NO ACLAREN QUE OSCURECE
El artículo 16 de la CN
establece que “La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre ni de
nacimiento; no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus
habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra
condición que la idoneidad.[…].
Leer este texto nos remite
casi en su totalidad al más que desdichado hecho del que participó el
legislador y candidato a diputado del partido gobernante.
Este ciudadano hizo alarde
de sus condiciones de historia personal, mencionó su cargo y propuso aplicar “correctivos”
a una empleada que cumplía con sus funciones. Hizo todo eso al mismo tiempo en
escasos minutos.
Para intentar solucionar el
enredo en el que metió a sus compañeros de lista en la Ciudad de Buenos Aires,
comprometió al cabeza de lista de la provincia. Y como si fuera poco involucró
a la Gendarmería en un “operativo” en su contra. Por otra parte la empleada,
que fue separada del cargo por cumplir con su deber, ahora es llamada por
políticos, funcionarios y periodistas que intentan arreglar el entuerto.
¿Paranoia? ¿Desesperación?
¿Torpeza? ¿Soberbia? Quizás, de todo un poco.
Este hecho nos remite a una
situación ya anecdótica de 1983, cuando un candidato prendió fuego un féretro,
sepultando así las posibilidades de su propio candidato presidencial que perdió
las elecciones.
Aquí no hay féretro. Hay insolencia
e intentos de explicar lo inexplicable. Un refrán como cierre que viene al
caso: “No aclaren que oscurece”.
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