90. LOS VOTOS ÉTICOS

Como lo expresan claramente los artículos 45 y 54 de la Constitución Nacional los diputados representan al pueblo de la Nación y los senadores, a las provincias.

Más allá de la discusión acerca de si las bancas corresponden al partido político o a los individuos que las ocupan. En verdad, si se produce una vacante por renuncia o fallecimiento de un legislador, el que ocupa la banca es el siguiente en la lista de los que fueron candidatos en las elecciones o los suplentes, en el caso de los senadores.

El problema que preocupa es el de la ética en el momento de votar. Cuando un ciudadano vota lo hace con una mezcla de adhesión a un partido político, a un programa o plataforma y también a una persona.

La responsabilidad del legislador, entonces, se basa en la suma de esas tres variables que el votante evaluó al emitir su sufragio.

Pero por sobre todos esos ingredientes está el elemento faltante en la política de nuestros días: la ÉTICA.

Si un legislador se sintiera presionado por sus convicciones personales y lo que su partido “impone”, tiene tres caminos: o renuncia  a la pertenencia a un bloque, o vota según sus convicciones ideológicas, políticas y éticas o acata ciegamente lo que le obligaron a hacer y se convierte en un instrumento más de un engranaje perverso.

Lo que ha ocurrido los otros días con el voto del senador Pichetto es una muestra de ello.

Saquen ustedes sus conclusiones.      

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