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LOS VOTOS ÉTICOS
Como lo expresan claramente
los artículos 45 y 54 de la Constitución Nacional los diputados representan al
pueblo de la Nación y los senadores, a las provincias.
Más allá de la discusión
acerca de si las bancas corresponden al partido político o a los individuos que
las ocupan. En verdad, si se produce una vacante por renuncia o fallecimiento
de un legislador, el que ocupa la banca es el siguiente en la lista de los que
fueron candidatos en las elecciones o los suplentes, en el caso de los
senadores.
El problema que preocupa es
el de la ética en el momento de votar. Cuando un ciudadano vota lo hace con una
mezcla de adhesión a un partido político, a un programa o plataforma y también
a una persona.
La responsabilidad del
legislador, entonces, se basa en la suma de esas tres variables que el votante
evaluó al emitir su sufragio.
Pero por sobre todos esos
ingredientes está el elemento faltante en la política de nuestros días: la
ÉTICA.
Si un legislador se sintiera
presionado por sus convicciones personales y lo que su partido “impone”, tiene tres
caminos: o renuncia a la pertenencia a
un bloque, o vota según sus convicciones ideológicas, políticas y éticas o
acata ciegamente lo que le obligaron a hacer y se convierte en un instrumento
más de un engranaje perverso.
Lo que ha ocurrido los otros
días con el voto del senador Pichetto es una muestra de ello.
Saquen ustedes sus
conclusiones.
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