49.
JUSTICIA Y ESPERANZA
La Justicia ha comenzado a
moverse. La esperanza renace.
Estas dos afirmaciones están
en relación con las leyes que semanas atrás votó el Congreso Nacional referidas
a la estructura y atribuciones del Poder Judicial. En ese momento anunciamos
que la República estaba en “estado de coma” y sosteníamos que quedaba en manos
de Fiscales, Tribunales y la misma Corte Suprema la supervivencia de la forma
republicana y representativa de gobierno que establece la Carta Magna. El Poder
Ejecutivo esperó hasta último momento para ratificar esas leyes con el objeto
de lograr, con esa máxima dilación, la posibilidad de incluir en la
convocatoria a elecciones, la de los nuevos miembros del Consejo de la Magistratura.
El plazo vence el 22 de junio.
Sin embargo, ayer, dos
jueces federales, uno de Mar del Plata y otro de San Nicolás, hicieron lugar a
las denuncias de inconstitucionalidad recibidas y aplicaron las medidas cautelares
correspondientes. Por el momento, el Ejecutivo debería abstenerse de efectuar
la inclusión de esos cargos en la convocatoria electoral. ¿Lo hará? No es la
primera vez que se desobedecería una orden judicial. En Santa Cruz nunca se
repuso al Procurador, cosa que fue indicada por la Corte Suprema; ANSES no paga
los juicios ganados por los jubilados a pesar de la orden del mismo Tribunal
Superior.
Le quedan dos caminos: el primero, apelar las decisiones de los dos magistrados. Esto no evitaría la catarata prevista de otras medidas del mismo tipo que surgirán en todo el país a partir de las denuncias formuladas por asociaciones, partidos políticos y particulares. El segundo camino posible es recurrir al per saltum, solicitando directamente a la Corte Suprema que se expida al respecto. El juego de estrategias está en marcha.
Esperemos que triunfe la sensatez. Si hay Justicia, habrá Esperanza.
Le quedan dos caminos: el primero, apelar las decisiones de los dos magistrados. Esto no evitaría la catarata prevista de otras medidas del mismo tipo que surgirán en todo el país a partir de las denuncias formuladas por asociaciones, partidos políticos y particulares. El segundo camino posible es recurrir al per saltum, solicitando directamente a la Corte Suprema que se expida al respecto. El juego de estrategias está en marcha.
Esperemos que triunfe la sensatez. Si hay Justicia, habrá Esperanza.
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