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AMENAZAS “DEMOCRÁTICAS”
Acabamos de escuchar una
pieza oratoria digna del realismo mágico hispanoamericano. Con la diferencia
que no fue pronunciada en Macondo, la magistral creación de García Márquez; fue
“gritada” en la provincia de Córdoba, en la Argentina y en medio de los
festejos de un nuevo aniversario de la Universidad Nacional de la “docta”.
Justamente en la cuna
universitaria del país, la Señora Presidenta amenazó a la República toda –sin excepciones-
con que tiene remedios para la batalla perdida ayer. ¿Puede ser que la primera
magistrada de un país use la palabra “batalla”, repetida sucesivamente en un
solo discurso, para referirse a un hecho supuestamente democrático? ¿Cuál es su
objetivo? ¿Llamar a la violencia entre hermanos? ¿O se refiere a una batalla relacionada
con el proyecto nunca abandonado de la reforma constitucional?
Inmediatamente sus corifeos
salieron a replicar con los mismos argumentos las palabras de la
pretendidamente omnímoda conductora. Legisladores, funcionarios y dirigentes de
organizaciones defensoras de los derechos humanos.
Ayer decíamos que tras la
decisión de la Corte en defensa de la República había que seguir alertas. Hoy
lo reiteramos. Entre las noticias que aparentan presentarse casi ocultadas en
los medios hay una que debería –como mínimo- encender luces amarillas de
precaución: el gobernador del Chaco propuso que se cambie la edad para ser
elegido diputado de la Nación, como consecuencia del cambio de la edad
necesaria para poder votar. Lo que no dijo y no porque no lo sepa es que para
efectuar ese “inocente” cambio habría que reformar el artículo 48 de la
Constitución. Una vez convocada una Convención Constituyente para efectuar ese
cambio, sólo queda el paso para que la Convención se declare soberana e incluya
la famosa y nunca abandonada intención de la reelección indefinida.
En la cercanía de los actos
electorales de agosto y octubre, hay que exigir a “todos” los candidatos a
diputados y senadores nacionales que se pronuncien con toda claridad con
referencia a la aceptación o rechazo a la reforma de la CN. Detrás de muchos
aspirantes con piel de cordero pueden esconderse los lobos que darían muerte a
la República.
El peligro no ha pasado. Lo
ha dicho la Presidenta. Darán batalla.
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