EL 31 DE MAYO PUBLICÁBAMOS EL COMENTARIO N° 48 TITULADO "COLÓN".- HOY LO REEDITAMOS PUESTO QUE LA ARBITRARIEDAD SE HA CONVERTIDO UNA VEZ MÁS EN ATROPELLO A LA JUSTICIA QUE HABÍA DISPUESTO NO SACAR EL MONUMENTO DE SU EMPLAZAMIENTO.
LOS CAPRICHOS PRESIDENCIALES CONSTITUYEN UN DESPRECIO ABSOLUTO POR LA OPINIÓN DE LOS DEMÁS. AQUÍ VA LA REEDICIÓN :
48.- COLÓN
La Presidenta de la Nación sigue brindándonos sus clases de Historia. El sábado anterior fue sobre Historia Argentina. La de hoy sobre Historia Universal. En un acto de agresivo revisionismo y de resentimiento irracional, intenta concretar el traslado de la estatua de Cristóbal Colón que se encuentra en la plaza ubicada detrás de la Casa Rosada.
El acto de absoluta arbitrariedad es anacrónico y lleno de capricho adolescente.
En principio, la estatua en cuestión fue donada a la Ciudad de Buenos Aires por la comunidad italiana lo que muestra el desprecio que el Gobierno Nacional dispensa a las relaciones internacionales, sobre todo con un país que ha brindado una masa inmigrante gigantesca que ayudó, entre otras cosas a construir en el más estricto sentido etimológico de la palabra gran parte de lo que hoy es nuestra ciudad.
En segundo lugar, todo revisionismo apunta siempre a un error de origen. No se puede analizar lo llevado a cabo hace más de 500 años a la luz de nuestra realidad contemporánea. Eso ocurre con ese hecho como de cualquier otro, anterior o posterior que se intente juzgar a la luz de nuestro presente.
Además este acto viola la Constitución Nacional en sus artículos 5, 123 al 126, que se invita a leer para corroborar lo sostenido precedentemente.
La Historia de los pueblos no se impone por decreto. La Historia “fue” y no se la puede cambiar aunque se intente desear que hubiera sido de otra manera. Pretender otra cosa es casi un acto demencial. Quizás, si el navegante genovés no hubiera llegado a estas tierras hoy nos seguiríamos comunicando desde nuestras “tiendas” y por señales de humo, antes de arrancarle a un hermano el corazón con un puñal de piedra, arrojarlo por la otra ladera del teocalli y finalizar bebiendo su sangre, “voluntariamente” ofrendada.
En los momentos en que se edita este artículo la Justicia ha dictado una medida cautelar con fundamentos administrativos que postergarán la medida. Las grúas permanecen preparadas para el “asalto final”.
LOS CAPRICHOS PRESIDENCIALES CONSTITUYEN UN DESPRECIO ABSOLUTO POR LA OPINIÓN DE LOS DEMÁS. AQUÍ VA LA REEDICIÓN :
48.- COLÓN
La Presidenta de la Nación sigue brindándonos sus clases de Historia. El sábado anterior fue sobre Historia Argentina. La de hoy sobre Historia Universal. En un acto de agresivo revisionismo y de resentimiento irracional, intenta concretar el traslado de la estatua de Cristóbal Colón que se encuentra en la plaza ubicada detrás de la Casa Rosada.
El acto de absoluta arbitrariedad es anacrónico y lleno de capricho adolescente.
En principio, la estatua en cuestión fue donada a la Ciudad de Buenos Aires por la comunidad italiana lo que muestra el desprecio que el Gobierno Nacional dispensa a las relaciones internacionales, sobre todo con un país que ha brindado una masa inmigrante gigantesca que ayudó, entre otras cosas a construir en el más estricto sentido etimológico de la palabra gran parte de lo que hoy es nuestra ciudad.
En segundo lugar, todo revisionismo apunta siempre a un error de origen. No se puede analizar lo llevado a cabo hace más de 500 años a la luz de nuestra realidad contemporánea. Eso ocurre con ese hecho como de cualquier otro, anterior o posterior que se intente juzgar a la luz de nuestro presente.
Además este acto viola la Constitución Nacional en sus artículos 5, 123 al 126, que se invita a leer para corroborar lo sostenido precedentemente.
La Historia de los pueblos no se impone por decreto. La Historia “fue” y no se la puede cambiar aunque se intente desear que hubiera sido de otra manera. Pretender otra cosa es casi un acto demencial. Quizás, si el navegante genovés no hubiera llegado a estas tierras hoy nos seguiríamos comunicando desde nuestras “tiendas” y por señales de humo, antes de arrancarle a un hermano el corazón con un puñal de piedra, arrojarlo por la otra ladera del teocalli y finalizar bebiendo su sangre, “voluntariamente” ofrendada.
En los momentos en que se edita este artículo la Justicia ha dictado una medida cautelar con fundamentos administrativos que postergarán la medida. Las grúas permanecen preparadas para el “asalto final”.
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